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FENÓMENO ALARMANTE Y DE ALTO IMPACTO

INCOSEC declara acerca del secuestro en nuestro país en programa radial A fondo de la Emisora de Radio Fe y Alegría, y Para que te defiendas de Radio Caracas Radio.

Entre los aspectos más destacados de estas entrevistas encontramos las cifras alarmantes provenientes de varios de los estudios que desde esta institución se han llevado a cabo. Así, rescatamos que de acuerdo a la encuesta de victimización realizada en el año 2007, 7 de cada 10 venezolanos se sienten más inseguros que antes, lo que ha conllevado a una limitación de las rutinas diarias del ciudadano común que ahora teme salir de su casa, comprar vehículos nuevos, adquirir riquezas, etc., porque sabe que tales prácticas lo exponen a peligros como robos, hurtos, secuestros y homicidios, entre otros males.

En Venezuela el fenómeno del secuestro se inició en el año 1976 con el secuestro del ganadero Alfredo Pardi en el Estado Zulia. Éste fue el primer plagio fronterizo que se vivió en nuestro país. Actualmente se maneja una cifra de 353 secuestros sólo en el año 2008, muchos de ellos vinculados a la situación fronteriza.

Sin embargo, es importante rescatar, que si bien esta alarmante cifra se vincula fuertemente a la situación política y social de Colombia, nuestro país vecino, es necesario cuidarse de la falsa creencia de que la violencia es importada, pues así evitamos caer en el error de creer que la responsabilidad de garantizar la seguridad del venezolano ante delitos como el secuestro, recae sobre el Gobierno Colombiano y no sobre el Venezolano.

Adicionalmente, desde 1999 se ha visto en nuestro país el surgimiento de una nueva variación del delito del secuestro, esto es el llamado secuestro express, vinculados inicialmente sólo con el robo del vehículo de la víctima, pero que ha devengado en una situación de secuestro en la que en lapsos de 24 a 72 horas se exige el pago de rescates rápidos y de montos que superan los cien mil Bolívares fuertes (Bs. F. 100.000).

Con esta nueva modalidad de delito nos damos cuenta que más que una estrategia para conseguir objetivos políticos, ideológicos o religiosos, como se concebía originalmente al secuestro, este ha pasado a convertirse en una estrategia muy lucrativa y rentable para organizaciones delictivas.

En nuestro país, dada la percepción de inseguridad e impunidad que tienen los venezolanos, se han incrementado radicalmente las cifras negras en torno al delito del secuestro y el secuestro express. Esto implica un gran riesgo, ya que, si no podemos hacer un diagnóstico fidedigno de la realidad de nuestro país, tampoco se pueden diseñar políticas públicas, marcos legales y planes de acción apropiados que puedan responder a la demanda social de protección y seguridad.

La “Ley Antiextorsión y Secuestro”, en espera de aprobación de la Asamblea Nacional, si bien amplía y tipifica el contenido que aparece en el código penal como ‘secuestro’, siendo esto un gran avance, implica un gran riesgo al postular el congelamiento de las cuentas bancarias de los secuestrados y familiares, dado que reduce las posibilidades de negociación.

Esto último puede conducir a una efectiva disminución de secuestros, ya que dejaría de ser rentable y lucrativo, o a un peligroso aumento de la no denuncia del delito, pues familiares de las víctimas no querrían arriesgarse a no poder negociar el rescate de su ser querido.

Para hacer frente a este flagelo, hace falta poder hacer un diagnóstico más ajustado a la realidad nacional, y para esto es necesario reconocer las cifras reales de secuestros y secuestro express de nuestro país, fomentar la cultura de denuncia, y generar políticas públicas y marcos legales que deriven de una comprensión real del fenómeno del secuestro en Venezuela (su génesis, modus opernadi, consecuencias, etc.), y del análisis de las experiencias exitosas de otros países que han luchado contra estos crímenes y han obtenido resultados satisfactorios (como es el caso de Colombia que ha disminuido sus tasas de secuestro y hoy está por debajo de Venezuela en los rankings mundiales).