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Larissa Abache

Cuán alarmante resulta darse cuenta cómo en nuestro país la violencia y la cotidianidad están tan intrincadas que ya nadie está seguro y no hay donde resguardarse.

Tales niveles de violencia diaria conllevan a que ni siquiera el contexto hospitalario se  vea exento, ese al cual uno recurre en momentos de alta vulnerabilidad, ahora no sólo te expone a riesgos de infección o complicaciones de salud sino a ser víctima de robos, heridas de bala, homicidios y secuestros.

En el ámbito hospitalario, familiares y acompañantes de pacientes amenazan y atentan contra el personal para exigir atención médica, y las autoridades policiales, en muchos casos, arremeten también para obligarlos a proceder en contra de la vida y salud de ciertos pacientes. En esa tensión deben laborar nuestros galenos y enfermeras en los centros de salud pública.

Adicionalmente, a diario son víctimas de hurtos y robos de sus pertenencias e inclusive de equipos y suministros médicos.

No debería resultarnos entonces sorprendente que cada vez más nuestros Hospitales queden desiertos en términos de personal básico, pues además de los paupérrimos salarios y los irrespetados beneficios, nuestros Médic@s y Enfermer@s deben lidiar con una situación de inseguridad constante, en el cual no sólo ponen en riesgo sus efectos personales, sino también su vida.

Esta situación debe parar, para ello hace falta analizar cómo hemos llegado a este punto, qué hace que situaciones como ésta se mantengan, y atacar esos factores desencadenantes.

Desde INCOSEC hemos visto como algunos factores desencadenantes:

1.    La Impunidad: son pocas las denuncias y cuando las hay es poca la respuesta que reciben.

2.    Falta de Control: en la entrada de los centros hospitalarios y en las áreas críticas de los mismos. Adicionalmente no se cuentan con planes de seguridad elaborados en función de los riesgos y modus operandi de delincuentes y funcionarios que abusan del poder.

3.    Constante Improvisación: no se planifica en torno a seguridad a menos que ocurran incidentes, hay poca visión de prevención.

4.    Sensación de Abandono y Negligencia: por parte de familiares y acompañantes de pacientes que en muchos casos sienten que si no ejercen la fuerza no recibirán la atención adecuada.

5.    Tolerancia a la violencia: que se ha generalizado en la población venezolana y nos lleva a pensar que está bien irrespetar los derechos del otro si eso trae consigo un beneficio personal. Importa el fin más no los medios.

6.    Falsa creencia de que por la fuerza todo se puede.

Por ello, algunas sugerencias que hacemos para hacer frente a este problema son:

1.    Romper el silencio: hay que denunciar, no sólo en organismos pertinentes, sino en medios de comunicación, a través de juntas comunales y otras formas de organización comunitaria, para hacer visible y relevante el problema.

2.    Exigir a las autoridades gubernamentales nacionales y locales la priorización del tema de la seguridad en sus agendas de gobierno.

3.    Implementar medidas de control en los Hospitales tales como: detectores de metales en los accesos, instalar sistemas de control de acceso a áreas como quirófanos, salas de  examen, triaje, etc., restricción de ingreso de acompañantes (por ejemplo: 1 por paciente y luego de las 7 pm. sólo mujeres), incremento de personal de seguridad especializado y preparado para atender situaciones críticas.

4.    Contratar especialistas en seguridad para que diseñen e implementen  planes de emergencia, atención y control específicos para cada centro de salud de acuerdo a sus necesidades y particularidades.

5.    Instalar sistemas de seguridad y monitoreo en todas las áreas de la institución.

6.    Instruir al personal en cómo actuar ante situaciones críticas.

7.    Formar al personal en atención al cliente para que brinden tranquilidad y confianza en familiares y acompañantes de pacientes.

8.    Prohibir el ingreso a los Centros Hospitalarios de funcionarios policiales que no tengan autorización explícita para ello.

9.    Implementar campañas de concientización sobre la labor, deberes y derechos del personal de atención médica a la población general para reivindicar la imagen de los mismos que ha sido atacada constantemente desde el Ejecutivo Nacional.

Si bien estas medidas no son exhaustivas, son realizables en el corto y mediano plazo y ayudarían a disminuir los niveles de violencia e inseguridad que se viven en nuestros centros de atención médica.