Miguel Baltodano
Hay diversos tipos de Homicidios, tales como el que se produce por acto delictivo (robo), por accidente (culposo), por razones emocionales (pasional), por encargo (sicariato), por cuestiones ideológicas (terrorismo), entre otros. De todos ellos, con excepción del culposo, se puede decir que constituyen expresiones exacerbadas de violencia.
Hoy día, la ciudad de Caracas se debate en un ambiente de enfrentamiento omnipresente y en el que se impone la ley de la selva, con el homicidio como definición última y cotidiana.
Por otra parte, el Estado está siendo ineficiente en su actuación, lo que se manifiesta en limitadas y poco cumplidas políticas públicas de prevención y control delincuencial, el número, presencia y dotación policial en las diferentes áreas de la ciudad es exiguo y claramente insuficiente, y hay escaso castigo a los culpables, debido a lo largo, engorroso y corrupto de los procesos penales y el sistema judicial en general.
A lo anterior se suma el agudo clima de violencia políticopartidista existente en el país, que no debiera ser incentivado, ya que acrecienta el enfrentamiento entre los ciudadanos.
El venezolano se encuentra así en una situación de indefensión que le lleva, muchas veces, a buscar soluciones alternas como atrincherarse en sus lugares de residencia y trabajo, cambiar sus hábitos urbanos, e inclusive tomar justicia por su propia mano.
¿Qué hacer?: Las autoridades deben actuar en un doble frente, por un lado trabajar en función de reducir el índice de violencia existente en la ciudad y en el país, propiciando un clima de convivencia y armonía que relaje las tensiones sociales; y, por otro lado, el castigo de las conductas agresivas en general, y homicidas, en particular, como una manera de controlar este tipo de hecho.
La comunidad clama por vivir en un ambiente de paz, propicio para el trabajo y el pleno disfrute de la libertad y el ejercicio de sus derechos.







